Como es bien conocido, durante mucho tiempo se creyó que el nombre de Crevillent derivaba del latino Aclivis o Clivoso (lugar en cuesta) fundándose en la orografía de nuestra población, argumento que hoy nos parece sumamente débil porque si el hecho de tener muchas calles en cuesta diera lugar a la denominación de los pueblos, parece indudable que en España tendría que haber multitud de poblaciones con este nombre.

Pero refuerza aún más la teoría del patrinímico romano como origen de la denominación del pueblo, el hecho de que Crevillent pasara a llamarse en sus inicios “Crevillen” para los cristianos y “Qarbilian” para los musulmanes, voces ambas de significativa afinidad fonética con Carbilius.

Nuestro pueblo que en virtud del Tratado de Almizra pasó a depender de la Corona de Castilla estuvo bajo el señorío de los Banu Hudayr desde 1243 a 1318 siendo de hecho un enclave musulmán dentro de la España cristiana, dando lugar a una fructífera convivencia entre moros y cristianos que influyó grandemente en la vida crevillentina, puesto que a los moros se debe la instauración del sistema de riego por acequia en nuestra Villa, la perforación de los montes en busca del agua necesaria para nuestros campos y la asimilación de las técnicas de confección de esteras de esparto, producción originaria de la región que actualmente conocemos por Oriente Medio y que tanta influencia había de tener en el establecimiento y desarrollo de la industria textil crevillentina, medio fundamental de vida de la mayoría de nosotros.

Aquella ejemplar y armoniosa convivencia de las dos comunidades se manifiesta hoy lúdicamente en la celebración de las fiestas patronales con la participación de las comparsas de ambos bandos, haciendo presente, con su común entusiasmo por la fiesta, que el espíritu del viejo “Crevillen” para unos y “Qarbilian” para otros pervive en los habituales de la Villa, y es la mayor garantía de que la vida de nuestro pueblo discurrirá por los mismos cauces de participación y amistad que hicieron posible en el pasado la continuidad y crecimiento de nuestro pueblo y nos permite augurar un prometedor futuro capaz de superar, con el esfuerzo de todos, cuantas dificultades tengamos que afrontar por imperativo de las circunstancias.

Antigua foto del castillo
Fuente: Guiacastillosalicante.blogspot.com

Fuente: Revista moros y cristianos 1994