Gracias a la revista de Moros y Cristianos de 1974 y a los datos recogidos del Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal de Sebastián de Miñano, podemos conocer cómo era Crevillente hace casi 200 años a través de diferente información, sobre todo, cuantitativa.

En él se menciona, por ejemplo, que a fecha de 1826 Crevillent contaba con 1.580 vecinos, equivalentes a 8.445 habitantes. Asimismo, se identificaba una parroquia, tres posadas, un pósito y un hospital. También se afirma que la producción de cultivos como el aceite, vino, anís cominos, barrilla, maíz, cebada y trigo, apenas satisface a un tercio de la población; dedicándose el resto a la industria de esparto y junco, que en ese momento representarían un número cercano a 50. Al respecto, resulta curioso comprobar el precio del diezmo cobrado por alguno de esos cultivos, como, por ejemplo, los 8.000 reales por el vino o los 880 por el panizo.

En esta recopilación de datos es llamativo conocer las 4 horas y media que se tardaba, por ejemplo, en llegar a Novelda mediante los medios de locomoción que en ese momento existían: carros, tartanas y diligencias. Además, tanto esta ciudad como Orihuela eran las principales en cuanto a transporte se refiere, ya que ni Elche ni Alicante tenían la importancia de hoy día.

Por último, se pone mucho énfasis en la mención a los múltiples malhechores que habitaban en la Sierra de Crevillent. Dejando claro al respecto que sólo uno, Jaime Alfonso el Barbudo, era del municipio. Los demás provenían de pueblos circundantes.