Cuando Crevillente renueva, año tras año, la vieja contienda entre “Moros” y “Cristianos”, rememorando la Reconquista, es  decir, la expulsión de los musulmanes de la península, lenta epopeya que duró ocho siglos, no hay más remedio que reflexionar sobre el giro desastroso que pudo tomar un duelo intestino entre cristianos, enfrentamiento que se evitó por el tratado de Admizra.

Admizra era un paraje, a desaparecido, del valle Biar, cerca de Villena, en la provincia de Alicante.

El panorama bélico era el siguiente: las tropas Cristianas y el reino de Aragón presionaban por el Norte de Castilla, por el sur, en un común afán de desalojar a los árabes de sus seculares asentamientos levantinos.

Mandaban los ejércitos Cristianos de una parte el rey Jaime el Conquistado, a la sazón hombre de 36 años y, de otra, el gran Rey Alfonso X el Sabio , hijo de otro gran Rey Castellano, el celebérrimo Fernando III el Santo.

En las cercanías de Játiva casi llegan a Juntarse ambas tropas. de haberse producido el choque, Aragón y Castilla hubieran guerreado entre sí. Afortunadamente, se impuso el buen sentido y ambos caudillos se pusieron a negociar.

Así se llegó al llamado Tratado de Admizra, hecho importantísimo , como queda dicho, que llevó el entendimiento a las dos  primeras potencias peninsulares.

La firma del tratado de Admizra entre el monarca aragonés y el príncipe castellano tuvo lugar en Villena el 26 de Marzo de 1244. En virtud de este pacto, la línea divisoria de ambos reinos se establecía entre los ríos Jucar y Segura, lo que quiere decir que Crevillente quedaba casi en el límite Sur de esta demarcación.

He ahí la explicación del porqué Crevillente es el último pueblo del antiguo reino del Aragón que habla Valenciano, hasta el extremo que en San Felipe Neri, pedanía perteneciente al municipio crevillentino, hablan castellano. Un empujoncito más en el tratado y los crevillentinos seríamos sólo castellanos y no bilingües, como lo somos.

Si el pasado del hombre, individualmente considerado, es biografía, el pasado de los pueblos es memoria de la historia. Crevillente, como cumple a todos los pueblos viejos, más si son mediterráneos,tiene una larga memoria. Del mundo ibero tenemos en la sierra tumbas y cerámicas, del mundo hispanoromano, de la antigua “Aclivis”,pocos vestigios más: termas,monedas, etc. Es del mundo árabe donde si se conservan, aparte los restos del”Castell Vell”,trazados vivos. Los podemos ver a diario en el barrio dela morería, o la judería, o entrambas a la vez. Las actuales calles de San Francisco, Honda, San Alberto, Estanco, Pósito, Ruiza, irradiantes desde la Plaza del Mercado o de la Iglesia vieja, donde se levantó la mezquita, tal vez la sinagoga, puesto que en aquellos tiempos convivían en nuestro pueblo las tres religiones: cristianos, hebreos y musulmanes, versión reducida de Toledo , el modelo, que en tiempos del Sabio Alfonso el sabio supo crear la famosísima escuela de traductores, donde sabios de todo el mundo fraternizaban en su intelectual trabajo con independencia de sus diversas creencias religiosas. Escuela de traductores, escuela de tolerancia que no ha sido superada en el transcurso de los siglos. Son cosas sabidas.

Los jóvenes crevillentinos,deberían profundizar en el pasado histórico del Crevillente de la Reconquista. Está todo por investigar. En los Archivos de la Corona de Aragón, en el histórico Nacional, en los archivos regionales de Valencia, de Mallorca, de Granada…

Fuente Imágenes  

Fuente Información : Revista Moros y Cristianos 1986