“El tío Joano el Poderós” era un profeta crevillentino del cual se crearon multitud de historias de magia y transformaciones que ocuparon la imaginación de muchos de nuestros vecinos durante todo el siglo pasado.

Dicen que había un hombre muy mayor que aseguraba escuchar que tocaba “la misa” todas las noches. Él se preguntaba: ¿Cómo es posible?. Las campanas de la Iglesia sólo las escuchaba él. Una de las veces, pasando por delante del Ayuntamiento apareció un hombre y le dijo: “Juan”, él contestó: “¿Qué?”, “¿De dónde vienes?”, “Calla hombre, si es que estoy escuchando dar misa desde hace tres o cuatro noches y voy a la Iglesia y no hay nadie”.

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Entonces, según Juan, le pusieron la mano en el muslo y le dijeron: “¿Tú que quieres, ser bien rico o hacer lo que quieras de tu cuerpo?” Juan contestó: “¡Yo no quiero ser rico, yo lo que quiero…lo que yo quiero es hacer lo que quiera de mi cuerpo!”. Le contestaron: “Eso ya lo tienes”.

En ocasiones, las mujeres de un barrio se juntaban con otras de diferentes barrios para hacer “pleita” (faja o tira de esparto muy conocida en Crevillent que, cosida con otras, se utilizaban para hacer sombreros, esteras…) y pasaba Juan y le decía: “¡Oh, Joan, Jeroni!” Él decía: “¿Qué?” “Háznos un toret” (que se hiciera un toro). Juan contestaba: “No, que os asustáis”, a lo que ellas decían: “¡No, que nosotras ya te conocemos!” Se metía dentro de la cueva, con cualquier excusa, y entonces ¡salía un toro bramando para afuera!.

Si pasaba la autoridad, decía: “Ña, la autoridad viene a buscarme”

Cuando tenía flores en su casa, rosas, y la gente entraba y le decía: ¡Qué rosas más bonitas tienes Joan!, él decía: “¡Coger una o dos y os las podéis llevar!”. Cuando salían por la puerta la flor dejaba de ser flor y se convertía en la manga de una chaqueta o de un camisón. El portador de la misma decía: ¡Ya nos ha fastidiado el tío Juan!.

También se cuenta que cuando se disponía a marchar al pueblo de Catral, a Santa Águeda, sus acompañantes le preguntaban: “¿A qué vamos a Santa Águeda Joan?”, “Pues a comprar turrón”, “Pero, no llevamos un céntimo”. Entonces él decía: “Tráeme dos hojas de esa olivera y ponlas aquí a mi lado”. El chico se las llevaba, Joan se las ponía en ambas manos y las convertía en monedas de plata. Se dice que Dios le dió el poder de hacer lo que quisiera.

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Fuente: Sabor artesano

El tío Juan era muy conocido y recordado por sus dichos también: “Llegará un tiempo en el que los ladrones tendrán… No hará falta ir a robar por ahí. Vendrán a darnos el dinero”.

Otra famosa historia que se cuenta de él es que una vez el tío Joano hizo que una cueva se llenara de agua milagrosamente y después se vaciará sin quedar rastro del líquido.

Lo que el tío Joano buscaba es que la gente supiera de él era capaz de transformarse.

También podía preveer las condiciones metodológicas incluso cuando alguien iba a morir en circunstancias trágicas.

También se dice que predijo la llegada de un caudillo que implantaría a una dictadura durante más de 40 años, así como la Guerra Civil Española.

Solía decir: “Vendrán tiempos en los que habrán más coches y motos que trabajadores en el pueblo y no irá nadie a pie”.

Cuando la gente iba a él para pedirle que le adivinara el número de la lotería que iba a salir, Joan siempre decía: “¡Tira y vete, que te voy a dar 53 patadas y garrotazos!”.Claro, la gente se iba corriendo porque el tío Joan les quería pegar pero no era así…¡Las patadas y garrotazos eran los números que iban a salir en la lotería!. Y les tocaba.

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Fuente: Vivo emprendiendo

 

Se dice que el tío Joan fue real y contemporáneo a Jaume el Barbut. Que no sabía escribir pero que dictó un libro de misterios, repleto de calaveras dibujada. En realidad era un libro profético.

¿Existió realmente el tío Joan? ¿Tenía verdaderos poderes cedidos por Dios o sólo son historias populares? Existiendo un libro dictado por tal personaje y tantas referencias al mismo ¿Podemos obviar que un día vivió en nuestro pueblo, Crevillent?

El misterio continua…