Hoy ofrecemos un pequeño fragmento del libro “Retablo Crevillentino. Descrito en Poesía por Juan Martínez García, en 1937“. Esta publicación es una de las más queridas por los crevillentinos, y ahora que la hemos tenido en nuestras manos, entendemos la razón.

Ya que en ella, se recopila la descripción, en la más distinguida poesía, de muchas  facetas del Crevillent de principios del siglo XX. El carácter religioso está presente en toda la obra, pero también se ocupa de otros asuntos de carácter civil, popular y festivo.

Así pues, y tal como reza Ana Satorre en la presentación de la publicación de 2017, este referente crevillentino fue escrito por Juan Martínez García, nacido en Crevillente el 1 de abril de 1879. Cursó sus estudios en el Seminario de Orihuela, ejerciendo de vicario en su localidad natal, para ser más tarde, nombrado canónigo de Tudela para, posteriormente, ser canónigo de la Colegiata de San Nicolás de Alicante, ciudad donde falleció el 11 de marzo de 1960.

Algunos de los poemas que podemos leer aquí, son:

El castillo:

Admiramos su silueta,

en muy ruinoso estado,

nosotros que hemos llamado

a su torreón “torreta”,

quienes tanta voltereta

por su solar hemos dado,

jugando un tanto febriles

en los años infantiles.

(…)

De muy poca elevación,

ocho metros solamente,

aislado totalmente,

para cómoda ascensión,

un zig-zag hasta el portón,

tres rampas en su pendiente;

desde el cual bien se domina

la huerta, montaña y mina.

La Casa Consistorial,

junto a él se levantaba,

muy capaz la cual constaba

de primero y principal,

gran terraza sin igual,

y otro piso más contaba,

con su lonja tan notoria

que también pasó a la historia.

(…)

(…) que un gran cine se erigió.

Iris Teatro se llamó,

modernista y elegante,

reuniendo condiciones

para mítines y funciones.

(…)

El Castillo secular,

sin ser una maravilla,

quien diera lustre a la Villa

tan solo queda el solar,

y ésta lo pudo lograr

de manera muy sencilla,

más se aprovechó un vecino,

de aquel no queda un comino.

Recuerdo imperecedero

que mucho perdurará,

pues que en sombra quedará

de aquello que fue primero

el Señorial semillero,

y el sitio aprovechará

el Cine,, Banco y Garaje,

que muestran otro paisaje.

 

El Calvario

Su situación topográfica

es una hermosa colina

desde donde se domina

un paisaje encantador;

todo el término y la huerta,

los pueblos de la llanura,

y al fondo el mar, tras la oscura

fronda del derramador.

Y aunque el Duque dió el terreno,

fue preciso el prepararle,

allanarle, urbanizarle

para poder colocar,

las colosales capillas,

alrededor del cuadrado

que la gran planicie ha dado

en tan selecto lugar.

(…)

Viernes Santo en la mañana,

el Calvario rebullente,

con tanto Paso y la gente,

es digno de visitar;

como el enjambre se agrupa

salido de la colmena,

así la multitud llena

este bendito lugar.

(…)

Siendo inmenso el ajetreo,

para trasladar los Pasos,

de peso no muy escasos,

del uno al otro lugar;

reparando así las fuerzas,

con abundante comida,

sin prescindir la bebida

para poder terminar.

Iniciado ya el descenso,

se dirigen a la Plaza,

donde de nuevo se abraza

la Madre con su Jesús;

formando los Estandartes,

los Nazarenos y Armados,

rendidos y fatigados,

de caminar tras la Cruz.

(…).

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El puente viejo

Tiene el pueblo a su servicio,

sobre la rambla dos puentes,

los que utilizan las gentes

en su constante ejercicio;

el Antiguo el más propicio,

entrambos son excelentes,

pues que están en ambos lados,

completamente poblados.

Digo más propicio al Viejo

por el servicio que presta,

que el otro a penas le resta

de su tráfico complejo,

según cuenta el añalejo,

del gran movimiento de esta

industriosa población,

que se agita con tesón.

¡Cuantos lo han atravesado

en todas las direcciones!

¡Cuantos a pie, o bien montado,

en carro, coche o camiones!

 

(…)

Puente antiguo y secular,

necesario en Crevillente,

el grandioso contingente

que por ti ha de transitar,

quien lo pudiese admirar

el tiempo precisamente,

en que pasar han vecinos,

viajeros y peregrinos.

Eres una institución

junto con el Campanario,

la Explanada del Calvario,

la Iglesia en terminación

los cuatro de selección,

y el Hospital de precario;

son las cinco instituciones

de la Villa galardones.

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Puente de la Rambla Castelar de Crevillent. Fuente: Costablanca Pro

La Mona

En las tardes apacibles

de los días de Pascua,

toda la gente a porfía

abandona sus moradas.

Hacia el campo se encamina

hacia las afueras anda,

en busca del aire libre,

e impregnado de fragancia,

por las flores de los huerto,

el cantahueso en la montaña,

la madreselva, el tomillo,

el romero, espliego y salvia.

(…)

Cada uno se acomoda

adonde le viene en gana,

a comer tranquilamente

las escogidas viandas;

de ordinario las componen

la tortilla de patatas,

el conejo con tomate,

el pollo o la gallina en salsa,

salchichón, queso, sardinas,

la merluza emparedada,

pan quemado, huevos duros,

lechuga aceitunas, habas,

los riquísimos pasteles,

las dulcísimas naranjas,

y los hombres el cigarro

de reconocida marca.

(…)

Tradicionales costumbres,

las que al pueblo nunca cansa;

por el contrario, éste anhela

fuesen todos los días Pascua,

con ligeras variantes,

San Juan y San Pedro daban

estos mismos pasacalles,

estas mismas humoradas.

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Mona de Pascua. Fuente: Toñi Sempere (“¿Qué se cuece en mi cocina?”)

 

Son muchos los poemas de igual envergadura literaria que éstos que hemos mostrado y todos con un único objetivo, no dejar que se olvide la memoria de ésta nuestra amada villa.

Fuente: Libro “Retablo Crevillentino. Descrito en poesía por Juan Martínez García. Canónigo de la S.I.C. de Tudela. Año 1937”. Edición de 2017.