La familia Magro queda grabada en la memoria de los crevillentinos por sus numerosas aportaciones al acervo cultural del pueblo. Comenzando por la finca “Los Molinos”, donde la familia se instaló tras su llegada desde la isla de Malta, construyendo los molinos harineros a los que se dedicaban en su tierra natal. Fue cedida por la familia por un precio casi simbólico al Ayuntamiento de Crevillent.

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Finca Los Molinos. Antiguo Molino.

 

José Manuel Magro Espinosa, casado con Pilar Mas Parellada, hija de Pascual Mas Mas y su primera mujer, Josefa Parellada Marcer, hizo grandes aportaciones a la iglesia y a la Semana Santa crevillentina con la donación de las imágenes de “La Inmaculada”, “San José”, la ”Virgen del Rosario”, el ”Cristo de la Victoria” y “La Magdalena”. También destacan su donación del monumental órgano el que fue inaugurado con solemne concierto, y de la “Fábrica de las Medias” (para el primer Instituto del pueblo).

Cuenta Doña Pilar que su marido tenía en Madrid instalada la fábrica de medias ”Doroty”, donde dio trabajo a muchos de los crevillentinos ausentes. Tenía preferencia por ellos, pues su pasión era Crevillent. Sin embargo, cuando estalló la Guerra Civil, tuvo que refugiarse en Francia y Portugal.

José Manuel Magro era muy amigo de Mariano Benlliure y, nada más terminar la guerra, le encargó la escultura del Nazareno, que fue la primera en llegar a Crevillent, a la que le sucedieron un total de ocho obras más de la mano de Benlliure, como la Magdalena, las Tres Marías y la Dolorosa. Además, como el Cristo de la Victoria había sido quemado durante la revolución, acabada la contienda bélica y a raíz de un viaje a Barcelona, se entrevistó con el escultor Flotats, llevando gran alegría cuando este le dijo que todavía guardaba el boceto en escayola del Cristo quemado, y así reproducirlo por encargo de Don José Manuel. Este Cristo está actualmente en al altar de la Iglesia de Belén.

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Imagen de “La Dolorosa” en Nuestra Señora de Belén.
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Imagen de El Nazareno procesionando en Semana Santa.

Por otro lado, la familia Magro también fue responsable de la reconstrucción de la Iglesia de Belén, que fue destruida durante la guerra. Así pues, la mitad de la iglesia, con el altar y la cúpula, corrió a cargo de los Magro, mientras que el resto se debe a las donaciones del pueblo.

Posteriormente, tras la muerte de Mariano Benlliure, la familia Magro logró reunir en 1961 un total de 109 obras del escultor, con las que abrió una primera exposición en casa del Álvaro Magro, que fue el embrión del actual museo monográfico “Mariano Benlliure” de Crevillent. De aquella primera exposición se pasa en la actualidad a contar con trescientas treinta y una obras, una selección de las cuales se exponen en unas instalaciones museísticas reformadas y ampliadas con cerca de 1.000 m².

 

Fuente:
Manuel Serna Molina
José Sempere Pastor