Como se le presupone a cualquier municipio emplazado a los pies de una montaña, la presencia de ramblas y barrancos es algo completamente habitual. Hay que tener en cuenta que, a pesar de que muchos de ellos hayan quedado “disimulados” por el asfalto e integrados consecuencia del crecimiento urbano, el agua siempre tenderá a circular por los mismos.

Crevillent, sus barrancos y su Rambla

La Rambla Castelar

Crevillent es un ejemplo paradigmático de esos municipios de los que antes hablamos. De hecho, también es muy representativo que el origen de éstos se encuentre en estrecha relación con un curso de agua, ya sea más o menos permanente. Y de nuevo, Crevillente, al amparo de la Rambla Castelar, es el mejor ejemplo de ello. Ésta es la principal, la más conocida y la que “divide” el municipio en dos; el núcleo histórico, al Este de la misma y, en la margen contraria, el crecimiento ya del s. XIX. Asimismo, y especialmente a partir de su inauguración en 2007,  se ha convertido en un referente para la población crevillentina como espacio de ocio, de reunión o, simplemente, por tratarse del lugar en el que se ubica el mercado todos los viernes. De la misma manera, ha supuesto un descongestionamiento para el centro histórico en cuanto a aparcamiento. Poniendo en duda si la decisión de urbanizar una rambla es la mejor desde el punto de vista ambiental y de la ordenación territorial, lo cierto es que hoy en día, tiene un gran valor para la población de Crevillent.

Rambla Castelar
Imagen de la Rambla Castelar a su paso por el puente Jorge Juan. Fuente: Elaboración propia

Otros barrancos en Crevillent

Además de la Rambla Castelar, tal y como se ha comentado, existen otros muchos cursos de agua intermitentes que cruzan Crevillent. Si observamos la imagen inferior, únicamente desde una entrada a la otra del municipio cruzamos por encima tanto del Barranc del Boix como del Barranc Fondo. Incluso, en esa misma captura se distinguen dos más hacia el Oeste: El barranc d´Amorós y el barranc del Marxant. Todo ello no viene a indicar más que la recurrencia de estos aparatos fluviales dentro de una red hidrográfica que se extiende mucho más.

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Imagen del relieve en Crevillente y presencia de barrancos. Fuente:  http://www.icv.gva.es

No en vano, si ampliamos el zoom del visor de Terrasit tal y como el que se muestra en la imagen superior, todavía se distinguen muy claramente tres barrancos más. Son el barranquet de l´aigua, el barranc de la Cata y, por supuesto, el barranco de San Cayetano, siendo éste último muy conocido por el barrio crevillentino del que adquiere el nombre y en el que se celebran unas de las fiestas más reconocidas del municipio.

Toponimia hídrica en Crevillent

En otras ocasiones, ya sea por su ocupación y/o urbanización, existe la imposibilidad de identificar esos elementos fluviales a simple vista o que ni siquiera caigamos en la cuenta que existen. Para ésto resulta de especial importancia la interpretación de la toponimia, muchas veces significativa de lo que fueron en su día o que siguen siendo, tal y como veremos.

Carrer Boquera Calvari
Letrero del carrer Boquera Calvari, en Crevillent. Fuente: Elaboración propia

En Crevillente, como no podía ser de otra manera,  encontramos términos tan “hídricos” y a la vez tan aclarativos como son “La Rambla“, “Calle del Barranco Amorós”, “Calle de la Boquera”, “Calle de la Boquera del Calvario”, “Calle Boquera Marchantero”, “Camino Derramador” o “Calle Chorros”; todos ellos referentes claros de que en ese lugar existe o ha existido presencia de agua.