Visita a la oficina de turismo y guía por los principales recursos culturales de Elche

El pasado 9 de febrero el grupo T´Avalem de Crevillente estuvimos de visita en Elche, en una jornada muy productiva y especialmente formativa en la que pudimos comprobar de primera mano tanto el trabajo que debe desarrollar un informador turístico en la oficina de turismo y, posteriormente, de qué manera enfocar un recorrido guiado tanto por el centro histórico de esta ciudad como en el yacimiento arqueológico de la Alcudia.

Visita a Elche
Grupo T´Avalem, Villa de Crevillent I ,durante la visita guiada a Elche

El trabajo de un informador turístico

En la primera parada comprobamos los métodos de trabajo que se siguen detrás del mostrador en una oficina de turismo de una ciudad con cierta afluencia de visitantes como Elche. Entre todas las funciones que nos fueron explicadas, uno de los mensajes más importantes con el que nos quedamos fue el de la necesidad que existe por parte del informador de detectar qué busca el visitante y adaptar la información en función de ello. Asimismo, además de proporcionar información sobre los recursos solicitados, siempre conviene acompañar el discurso con el material gráfico existente, generalmente folletos. Del mismo modo, es tarea importante estar al tanto de la agenda cultural que se propone mensualmente desde el ayuntamiento y poder así prestar un servicio correcto al gran número de visitantes que llega a Elche buscando obras de teatro, congresos y demás eventos. Por otra parte, destacar la importancia de disponer de una buena base de datos estadística, ya que, la información recopilada relativa a los turistas es enormemente útil en cuanto a la futura gestión turística.

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Oficina de turismo de Elche. Fuente: Elaboración propia

Primera parada: Palacio de Altamira

Una vez terminamos y tras el preceptivo almuerzo, comenzamos con la visita guiada por el núcleo histórico de la ciudad, realizada a cargo de Jimena. Tras una breve introducción enfrente de la oficina de turismo, la primera parada obligatoria fue el palacio de Altamira. Aquí conocimos los orígenes y la historia que ha tenido uno de los iconos culturales más importantes de Elche. Entre los muchos aspectos llamativos, resaltar la multitud de usos que tuvo hasta la adquisición por parte del Ayuntamiento a mediados de la década de los setenta para convertirlo en edificio público; entre ellos, como cárcel o fábrica textil.  La coincidencia temporal del palacio de Altamira con la  refundación musulmana de Elche junto al río Vinalopó en los s. XIII y IX, dio pie a la explicación del primero de los dos Patrimonios de la Humanidad con los que cuenta la ciudad: El Palmeral. Tal y como aprendimos, en este monumento natural queda incluido todo el conjunto de parques, jardines y huertos urbanos de Elche, llegando a sumar unas 200.000 palmeras. Además de la belleza natural que supone y toda la historia que posee detrás, como, por ejemplo, el empleo que se hace de ellas en Domingo de Ramos. Entre tantas anécdotas, Jimena nos explicó el proceso que se sigue durante el año en aquéllas que van a ser utilizadas para dicho fin.

Palacio de Altamira
Palacio de Altamira. Fuente: elchesemueve.com

Segunda parada: Basílica de Santa María y             Misteri d´Elx

Continuando el recorrido por el centro de Elche, la siguiente parada fue la Basílica de Santa María. Ubicada sobre la mezquita principal de la antigua ciudad musulmana hasta que se mantuvo en pie en 1334, ya como edificio católico ha sufrido tres reconstrucciones tras sendos hundimientos. Por tanto, aunque con una historia que comienza a finales del s. XIV, el templo, tal y como lo conocemos en la actualidad, data de 1784. Tras la explicación histórico-artística de la basílica y aprovechando que se trata del espacio en el que se representa el Misteri d´Elx, los siguientes minutos estuvieron dedicados al segundo de los Patrimonios de la Humanidad con los que cuenta Elche. De finales del s. XV, se trata de la única representación que se realiza en el interior de una iglesia. De ahí su autenticidad e importancia, entre tantos elementos destacables. Quizás se trata del evento anual de mayor magnitud no sólo a nivel local, sino, también, nacional. Se realiza entre los días 13 y 15 de agosto.

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Basílica de Santa María. Fuente: VisitElche

Por último en cuanto a lo referido al núcleo histórico, nos detuvimos junto a la Torre de Calahorra, de estilo almohade (s. XIII) y anterior a la construcción del Palacio de Altamira. En este caso, se trataba de un edificio defensivo; localizado en la puerta lucentina y con la función principal de custodiar las entradas y salidas hacia la actual ciudad de Alicante. Posteriormente, también se empleó para el almacenamiento del grano, sobre todo tras adosarle en el s. XV una casa señorial. A destacar que, a pesar de que originariamente contaba con más de 25 m. de altura, debido al  deterioro y, especialmente, tras terremoto de Torrevieja de 1829, se hubo de derribar los dos cuerpos superiores de la torre.

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Torre de Calahorra. Fuente: Asoc. Española de Amigos de los Castillos

Tercera parada: yacimiento arqueológico de la Alcudia

Finalizado ya el recorrido por buena parte del centro histórico de Elche, nos dirigimos hacia el yacimiento arqueológico de la Alcudia – topónimo acuñado por los árabes – . Localizado a unos 2 km. del anterior emplazamiento, es aquí donde se cuenta la historia más antigua de Elche y el origen de la misma. Aunque se conoce la existencia poblacional en este espacio desde el Neolítico, se considera que la primera ciudad como tal fue fundada por el pueblo íbero alrededor del s. V a.C., recibiendo el nombre de Helike. De ahí, y tras la invasión cartaginesa, el siguiente periodo de importancia en la Alcudia se corresponde con la presencia romana, hasta el punto de adquirir el título de Colonia Iulia Ilice Augusta, hecho que suponía ciertos privilegios con Roma respecto a otras ciudades. La última cultura, a nivel general, que se considera habitó este espacio, es la visigoda, aproximadamente hasta el s. IV. Aunque son innumerables los elementos y, especialmente objetos cerámicos, que se han encontrado en el apenas 10% excavado del yacimiento, sin duda, el más representativo es la Dama de Elche. Esta escultura íbera, encontrada por casualidad en 1897 mientras se realizaban tareas agrícolas, se ha convertido en todo un símbolo para la ciudad de Elche y sus habitantes. Sin tener muy claro si representa a una diosa, una sacerdotisa, una dama de alta clase social o, simplemente, los tres estados, se ha comprobado recientemente que el busto no se trataba de ninguna figura de culto, sino de una urna funeraria en la que se debió enterrar a una importante personalidad del momento.

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Mosaico correspondiente a una domus romana y esqueleto de guerrero visigodo. Ambos en La Alcudia de Elche. Fuente: Elaboración propia